Testimonios


RECUERDO QUE EL AMBIENTE ERA A LA VEZ ÉPICO Y DELICADO
Por Carlos Ferrand*

Era temprano esa mañana del 29 de abril de 1971, cuando asistí con un puñado de amigos a una toma de tierras ya anunciada. Cuando llegaron a invadir las tierras de Pamplona, los vecinos se habían estado organizando hacia ya buen tiempo. Por supuesto llegó la represión, y empezaron a golpear. Hubo un muerto, Javier Edilberto Ramos. El gobierno se puso las pilas, apoyado por el obispo Luis Bambarén, muy conscientes de la situación. El general Armando Artola, Ministro del Interior, el prepotente, se opuso y lo sacaron.

Doscientas familias que vivían en los tugurios de Lima se habían organizado durante meses para apropiarse de algunas hectáreas de tierras, erizas y sin uso desde hacía lustros, que eran propiedad de algunas familias pudientes de Lima.

Un mes después documenté la ocupación de tierras de lo que luego sería Villa El Salvador, un modelo de autogobierno y justicia social. La organización era impecable. Rápidamente, las líneas hechas de cal marcaban en el suelo la ubicación de cada casa. Camiones distribuían esteras con las cuales se inició la primera etapa de las casas de la barriada.

Los años 70 fueron una época en la que la promesa de justicia social parecía estar a punto de convertirse en una realidad. La esperanza por el cambio se evaporó rápidamente, pero ese periodo provocó la conciencia de la complejidad y la riqueza de las culturas locales y la necesidad de enfrentar los valores coloniales que, en mi caso, no paró de crecer. Durante casi cincuenta años, estas fotos estuvieron en la oscuridad. Incapaz de atraer la mirada sobre mi propio trabajo, yo también lo descuidé, hasta que solamente a lo largo de una residencia en Québec, redescubrí doscientas imágenes tomadas con una Hasselblad en VES en 1974, sin jamás haberlas visto.

La llegada a lo que hoy es Villa El Salvador fue en gran contraste con lo que se había vivido en Pamplona. Si bien no era más que pura arena, el suelo estaba marcado por precisas líneas de cal. Eran los lotes donde se iba a construir. Recuerdo que el ambiente era a la vez épico y delicado. Suena raro, ¿no?

*Reproducido del Libro Nace una Ciudad: Villa El Salvador 1971-1974